Las organizaciones sindicales rechazan un adelanto salarial del 2,5% tras nueve meses de negociación sin avances, y exigen que el incremento de la financiación pública repercuta en las trabajadoras.
Madrid, 22 de julio de 2026 — Las negociaciones para el Convenio Estatal de la Dependencia han llegado a un punto de ruptura. En la undécima sesión de la mesa negociadora, celebrada el 21 de julio de 2026, los sindicatos UGT y CCOO han rechazado con firmeza la propuesta presentada por las asociaciones empresariales del sector. Tras nueve meses de diálogo y once reuniones, la representación sindical denuncia que no se ha avanzado absolutamente nada en la regulación global del convenio colectivo.
El principal punto de fricción ha sido la oferta económica. A pesar de que los sindicatos presentaron una propuesta global el pasado 26 de mayo, la patronal ha respondido ofreciendo únicamente un abono a cuenta del 2,5% referenciado de forma exclusiva al salario base. Este incremento tendría efectos desde el 1 de agosto, aunque no se percibiría hasta septiembre. Los sindicatos consideran que esta oferta atenta contra las normas de decoro de la negociación colectiva y perpetúa la congelación salarial de muchas profesionales, a pesar de que existe un número elevado de personas trabajadoras cobrando por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Además del aspecto salarial, la patronal pretende introducir un nuevo modelo de clasificación profesional y retributivo enfocado en una "polivalencia más absoluta". Esta visión choca frontalmente con el modelo que defienden UGT y CCOO, centrado en la profesionalización y el reconocimiento laboral adecuados para garantizar una atención de calidad a las personas usuarias.
El bloqueo resulta aún más controvertido por el contexto económico favorable del sector público. La semana pasada se aprobó un incremento en la financiación estatal para el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). Sin embargo, la parte social acusa a la patronal de actuar para que este aumento de fondos no tenga ningún impacto material positivo en las condiciones de las trabajadoras del sector.
Ante la decisión de las asociaciones empresariales de aplazar cualquier respuesta sobre una oferta económica completa hasta la próxima reunión del 1 de octubre, los sindicatos han dicho basta. UGT ha calificado esta actitud de "falta de respeto" tanto a las empleadas como a los usuarios y a la ciudadanía en general.
Como consecuencia de esta falta de voluntad negociadora, UGT y CCOO han anunciado el inicio de la planificación de un calendario conjunto de acciones y movilizaciones. El sector se prepara para un "otoño caliente" a partir del mes de septiembre, trasladando la reivindicación de las mesas de negociación a las calles con el firme objetivo de lograr la dignificación de las condiciones sociolaborales que el sector de la dependencia necesita urgentemente.
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